Langayo
Resumen
Langayo, en la comarca de Campo de Peñafiel, se asienta sobre un cerro en el cruce de valles bañados por los arroyos de San Mamés y Oreja. Su origen como núcleo de población se remonta a la repoblación cristiana del siglo X, integrándose como aldea en el alfoz de Peñafiel. En el siglo XV, el rey Juan II lo convirtió en villa, otorgándosela a Fernando de Rivadeneyra, quien poco después la vendió a la corona. Enrique IV la donó entonces a Pedro Girón, maestre de Calatrava, iniciándose un periodo de prosperidad que permitió reformar su iglesia. El señorío quedó posteriormente en manos de los duques de Osuna, que mantuvieron derechos sobre la zona hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX, según Pascual Madoz, el municipio contaba con una escuela, una fábrica de teja y cal, y producía trigo, centeno, vino y rubia.
Entre su patrimonio destaca la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, de origen del siglo XIII, que conserva un retablo mayor del XVII procedente de Peñafiel y un lienzo atribuido al Maestro de Osma. También se conserva una ermita a modo de humilladero al sur del núcleo. En su término se localizan los despoblados de Oreja, con las ruinas del convento de Santa María, y de San Mamés, vinculado a los templarios. Un cercano castro celtibérico ha proporcionado hallazgos arqueológicos como fíbulas. Las fiestas principales son las de San Pedro Apóstol, en junio, y las de la Exaltación de la Santa Cruz, a principios de septiembre.
Fuente: Wikipedia · CC BY-SA 4.0
Puntos de interés
2 lugares · 0 con protección BIC
Estadísticas
Posición de Langayo en su provincia, comunidad y España
más alto que el 91% de su provincia
pierde población más rápido que el 88% de España (20 años)
Paro registrado · menos de 5 personas · SEPE · cifra absoluta, sin ranking comparable

